La mirada de un párroco, desde la esperanza y el optimismo. Ésta es la propuesta del autor de estas reflexiones que tendrán una periodicidad quincenal.

sábado, 1 de octubre de 2011

¡Canta, Jerusalén!


Todos los años me gusta —porque lo necesito espiritualmente— realizar una Peregrinación a Tierra Santa, el País de Jesús, con un grupo de feligreses y amigos. Hay alguno que ya ha estado con nosotros varias veces, pues dice que es allí donde realiza su vivencia de fe y revive su quinto evangelio, con su cercanía a la tierra y paisaje que pisó, y vio El Señor.

Estos días en las lecturas primeras de la Santa Misa escuchamos cómo el pueblo de Israel, por deseo del Rey Ciro, regresa a su tierra tras vivir las desgracias del exilio por Nabucodonosor. Por fin regresa un grupo de judíos a reconstruir el Templo.

Cuando regreso a Jerusalén viene a mi mente el Salmo 123, un cántico de acción de gracias entonado por toda la comunidad en oración que eleva a Dios la alabanza por el don de la liberación y el regreso a la Tierra Prometida.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Europa, ¿cristiana?


Recuerdo que siendo profesor de Instituto del Jordi de Sant Jordi, la directora de aquel momento me pidió que organizase la visita al Parlamento Europeo de Estrasburgo, dada mi afición a viajar, pues habíamos sido invitados a este viaje con 40 alumnos.

Sentados todos en la gran sala de conferencias, y todos (alumnos y profesores acompañantes) impresionados por tales instalaciones, se proyectó una película de 20 minutos. Aquí se nos decía la importancia de los Antecedentes e Inicio de Europa.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Cinco veces al día


Después de regresar de Bolonia, donde pude visitar el Oratorio de Santa Cecilia, experiencia fantástica, que ya os contaré, me reuní a tomar un café con mi amigo Germán.

Le comente que el mes pasado cuando fui a visitar a una enferma me sorprendió con una pregunta pues me dijo: “Don Rafael, como sabe yo tengo una chica árabe que me ayuda en las labores de la casa y me atiende. Me dice Fátima que los árabes son más religiosos que los cristianos porque rezan cinco veces al día, y yo no he sabido contestarle”

Fátima estaba presente, y les comente que sí, que es verdad los árabes rezan cinco veces al día, pero le pregunté a Fátima si sabía por qué.

“Porque así lo dijo el profeta Mahoma” —contestó. Entonces le pregunte si conocía la historia de Mahoma y se quedó en silencio.

sábado, 20 de agosto de 2011

Creación del hombre


El Museo Vaticano tiene ya más de quinientos años.
   
A todos nosotros nos llena de satisfacción el ver una obra de arte de arquitectura, pintura, música…, y nos llena de gozo el constatar como ahí donde la Iglesia se arraiga, surge y florece el arte en sus varias manifestaciones.
   
Cuando nos adentramos a la historia, vemos como la Iglesia ha demostrado estar dotada de un fabuloso poder de encarnación. Así en todo momento ha estado abierta al mundo en que se encuentra y se realiza, y nunca ha vuelto la espalda a la problemática de las generaciones.
   
La Iglesia accede a los valores humanos de cada tiempo, se abre hacia las cosas todas, por el camino de lo mistérico. No precisamente por interés cultural, ni mucho menos por imposiciones de una moda. Su actitud es una actitud de encarnación. La Iglesia atrae hacia sí, y eleva a un orden absolutamente inasequible a la estricta posibilidad humana, la realidad toda del mundo del hombre. Cristo confía a la Iglesia esta tarea de trascendencia.

sábado, 6 de agosto de 2011

¿Sólo turismo?


Estaba yo en mis dos últimos cursos en la Escuela Superior de Bellas Artes, y todo lo que conocía de Monumentos Artísticos estaba en la ciudad de Valencia y en los libros.

Los días transcurrían  en el año 1964. España se abría a Europa y la “moda del auto-stop” me llevo a Madrid, Cáceres Trujillo, Lisboa, Fátima, y desde allí a Santiago y toda la costa del Cantábrico. Fue un éxito.

Al año siguiente y a las puertas de entrar en el Seminario de Vocaciones tardías de Sevilla, seguí la experiencia y en julio del 65, el deseo de “conocer arte” se desarrolló en el sentido religioso, y en la precariedad de la economía seguí con el “auto-stop”. Milán, Turín, Venecia, Bolonia, ¡ROMA!